Borleña – Churron de Quintana


Pese al calor de estos días y a la hora que marcaba el reloj en el momento de marchar decidimos ir de ruta. Había que buscar algo no muy lejos, de pocos kilómetros y con bosque para evitar el calor del sol, y lo encontramos, fuimos a conocer el churron de Borleña.

Bueno en realidad se llaman churron de Quintana y churron de Castillo, pero como la ruta empieza desde el pueblo de Borleña pues se conoce como churron de Borleña. El primero, el de Quintana, es de fácil acceso, solo hay que seguir la senda que cruza el bosque, paralelos al arroyo de la llana, llegando a un pequeño mirador desde el que contemplar la cascada. Como había poca agua pudimos entrar hasta la misma caída del agua, siguiendo el curso del rio.

El segundo churron no es tan fácil de llegar, hay que desviarse un poco antes hacia la izquierda, cruzar el arroyo y seguir subiendo por su cauce hasta llegar a los pies del churron, no es fácil, suelo muy resbaladizo y sin un camino claramente marcado, es un poco a la aventura, con agua no se si se podría llegar, lo malo que sin agua no merece la pena.

Vimos muchas vacas y caballos en el camino así que imaginar la cantidad de «minas» que nos encontramos, con un poco de cuidado nadie piso ninguna y no hubo que hacer ningún lavado exprés de botas. En la pequeña laguna que se forma en la primera cascada vimos miles de renacuajos, tiene pinta que va a haber muchas ranas este año.

La ruta es muy fácil, sin contar el acceso al segundo churron, la puede realizar cualquiera y es muy recomendable para conocer la belleza de nuestros bosques sin darse ninguna paliza. Por poner alguna pega fue que nos cayo una tormenta a mitad de recorrido, pero en verano y con el calor que hacia casi que se agradece. Acabamos el día comiendo los famosos helados de Ontaneda.


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